No grites a las planas o morirán

Podríamos decir que el ser humano es destructivo casi por naturaleza. Por desgracia, muchas de las catástrofes medioambientales modernas son provocadas por el de una manera más o menos intencionada. Sin embargo, los problemas que causa no siempre son adrede, como el hecho de que el ruido humano deteriora gravemente la salud de las plantas.


Y es que un grupo de investigadores de la National Science Foundation de EEUU ha comprobado que las zonas afectadas por gran cantidad de ruido, como parajes situados en rutas de aviación muy transitadas experimentan en poco tiempo un preocupante descenso de la vida vegetal en su interior. Tras varios meses de duros estudios, creen haber dado con la raíz del problema.

Las flora natural depende básicamente de los seres vivos que transmiten sus semillas por el terreno, y las zonas acosadas por la contaminación acústica suelen ser evitadas por mamíferos, aves e incluso por algunos insectos, que prefieren los lugares más tranquilos y silenciosos. Esto acaba provocando la desaparición de las plantas, incapaces de reproducirse y continuar con el ciclo natural de la vida.

Fuente | Vagos

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