Los fantasmas que vivían en mi cerebro

Que levante la mano quién no cree o no ha creído nunca en las historias sobre fantasmas y en los fenómenos paranormales producidos por estos extraños seres. Estos fenómenos tan extraños y a la vez tan sospesochamente frecuentes (pregunta a tus amigos y compañeros y verás como alguno de ellos ha tenido una experiencia paranormal de este tipo) podrían tener una explicación mucho más sencilla de lo que parece a simple vista. Los fenómenos paranormales tienen su origen en el cerebro humano. Abducciones, encuentros con el mismísimo diablo, visión de auras... Todo está en nuestra mente, y vamos a mostrar como se producen algunos de estos fenómenos:

He abandonado mi cuerpo. Es lo que le dijo uno de sus pacientes al doctor Wilder Penfield mientras se le realizaba una operación cerebral compleja. Esto ocurrió al estimular una parte de la corteza parietal del cerebro con un electrodo, y provocó que el paciente se viera encima de la sala, casi rozando el techo, viendo a todos y a cada uno de los médicos trabajar sobre su propio cuerpo, todo desde una vista en tercera persona. Experimentos posteriores demostraron que siempre que se estimula esa parte del cerebro, el sujeto siente que ha abandonado su cuerpo. ¿A nadie le suena el típico "y me vi fuera de mi cuerpo, como si hubiera muerto" de una víctima tras un accidente de tráfico o un golpe?

Veo una luz al final del tunel. Es lo que le dijeron muchos de sus pacientes al cirujano de la marina estadounidense James Whinnery, tras realizar pruebas en un simulador de vuelos en caza. A esas velocidades el cerebro comienza a quedarse sin oxígeno, lo que provoca una visión de túnel, que hace ver la famosa imagen de una estancia oscura y una luz que emana al final de la misma. Así pues, las experiencias cercanas a la muerte podrían no ser más que eso, experiencias en las que el cerebro del paciente se queda sin oxígeno por algún motivo y provoca esta famosa y controvertida visión. Además, la doctora Willoughby B. Britton afirma que, según sus estudios, los pacientes que han vivido una experiencia cercana a la muerte tienen unas configuraciones cerebrales muy similares a la de los enfermos de epilepsia.

Veo tu aura, veo tu energía. No, más bien eres una persona con una habilidad llamada sinestesia. Este fenómeno consiste en la asociación de distintas ideas a través de distintos estímulos. Por ejemplo, cuando una persona con esta habilidad escucha una nota musical, puede relacionarla directamente con una letra o una nota escrita, incluso con un animal. Así, cuando una persona ve un aura, lo único que ha hecho ha sido relacionar incoscientemente a una persona con un color. De nuevo, los estudios revelan signos de epilepsia en la gente con esta capacidad.

¡Fui abducido por los extraterrestres! Curiosamente este fenómeno ocurre siempre de noche, mientras el sujeto dormía. ¿Casualidad? Para nada. Mientras dormimos nuestro cuerpo queda parcialmente paralizado, entre otras cosas, para evitar sobresaltos innecesarios y que nos pongamos a dar pedales si soñamos que estamos subiendo el Tourmalet. En ocasiones, en este estado “hipnogógico”, la persona recobra momentáneamente la conciencia y sigue paralizado durante un buen rato. En este estado entre la vigilia y el sueño se producen alucinaciones bien documentadas en los laboratorios del sueño. La persona no se puede mover y siente que la trasladan seres imaginarios como demonios o alienígenas. Además, aunque la persona asegura estar despierta, ni siquiera abre los ojos...


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