Cómo hablar de lo ocurrido en Japón y no parecer un idiota (II)

EL TSUNAMI, LA VERDADERA CATÁSTROFE
Una vez pasado el terremoto, llegó el verdadero problema a las costas japonesas, el tsunami. Un tsunami es una serie de olas gigantes provocadas por un terremoto ocurrido en las profundidades del mar, es decir, por un maremoto

Tras un terremoto de tal envergadura, los japoneses iniciaron la alerta de tsunami, que se extendió a otros países como Nueva Zelanda, Australia, Rusia, Guam, Filipinas, Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Nauru, Hawái, islas Marianas del Norte, Estados Unidos, Taiwán, América Central, México y las costas de América del Sur, especialmente Colombia, Ecuador, Perú y Chile. Podéis haceros una idea de la gravedad del tsunami, que atravesó el océano hasta que tierras asiáticas o americanas le cortaron el paso.

La alerta más grande se disparó en Japón, que padeció olas de hasta 10 metros, como las registradas en Sendai y que inundaron el aeropuerto. Así pues, se pudo evitar la tragedia en el resto de países, pero Japón, debido a su cercanía con el epicentro del seísmo, no pudo hacer nada en contra de la fuerza del mar, que se llevó consigo la vida de miles de personas, casas, coches y todo lo que se encontró a su paso. Según afirma la Cruz Roja, algunas olas eran más altas que las propias islas por las que atravesaron...

Tras cada réplica del seísmo (una réplica es un terremoto de menor nivel que se produce tras un terremoto anterior) volvía a activarse la alerta de tsunami, pero por suerte ninguna de las más de mil réplicas que ha sufrido Japón a causado olas importantes. Sin embargo, no acaban aquí los problemas para Japón, ya que tras estos sucesos, como bien sabréis ya, la central nuclear de Fukushima está teniendo serios problemas técnicos, y de eso será de lo que hablaremos en el siguiente capítulo.

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