¿Realmente tocamos las cosas?

Si hay una rama de la ciencia que no para de sorprenderme cada vez que me sumerjo en sus competencias de estudio, esa es la física, o más concretamente, la física atómica. Esta ciencia, que se encarga del estudio de los átomos y sus partículas, ha demostrado en muchas ocasiones que la mayoría de supuestos que todo el mundo da como válidos son totalmente erróneos, como ocurre con el tema que hoy vamos a tratar.

¿Realmente tocamos las cosas? Eso depende un poco del concepto que tengamos de tocar, porque probablemente nuestros átomos jamás entrarán en contacto con los átomos del teclado de tu ordenador, ni del ratón, ni siquiera del cuerpo de tu novia.

Esto ocurre porque los átomos son una entidad que puede definirse como un 90% vacío. Los átomos (como veis en la imagen) están formados por un diminuto núcleo que flota en medio de la nada y donde se almacena el 99% de la materia del mismo y una zona de gran influencia energética denominada comúnmente "nube de electrones". No quiere decir que esa zona esté llena de electrones, sino que los electrones que tiene ese átomo están en algún lugar de esa zona vacía.

Sin embargo, a pesar de que los átomos están prácticamente vacíos, las fuerzas electromagnéticas que se generan entre los electrones y el núcleo son increíblemente elevadas, lo que imposibilita que nada entre o salga de esa zona de influencia genética.

Así, lo que ocurre a nivel atómico cuando tu mano interacciona con algún objeto es, que cuando tu mano esté realmente cerca del objeto (entre 10 o 20 radios atómicos) se empieza a producir un intercambio de electrones hasta que tanto tus partículas como las del objeto en cuestión están en equilibrio (eso produce los calambres que en ocasiones nos dan objetos como carros de la compra o sillas de plástico). Una vez ocurre esto, el átomo no permitirá el paso de más partículas a través de la nube de electrones, por lo que cuando tus átomos y los del objeto estén esa zona de influencia energética, empezarán a generar una fuerza de repulsión, que es la que nos da la sensación de que tocamos las cosas, aunque estás jamás entren en contacto con nuestras partículas atómicas.

Los átomos de los que estamos formados actúan como un imán, cuando otro átomo está demasiado cerca, lo repelen con una fuerza que impide en todo momento que ambos átomos entren en contacto, por lo cual la respuesta a si realmente tocamos las cosas, es un NO rotundo...

1 comentarios:

Anónimo dijo...

gracias por la explicacion, de verdad a mi me dejo pasmada cuando escuche que realmente no tocamos nada y me he dado la tarea de investigar

es muy interesante

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