¡Frito, frito! ¡Corazón te quiero frito!

Que levanten la mano todo al que alguna vez le hayan dicho que no debería comer muchos alimentos fritos, que es malo para el corazón. Ahora que levanten la mano todos los que estén totalmente de acuerdo con esta afirmación. Pues bien, todos los que penséis que es verdad, siento deciros que os han engañado toda la vida. El mito de la comida frita acaba de ser dinamitado...


Al menos es lo que se desprende del último estudio publicado por la Universidad Autónoma de Madrid (cuanto hacía que no hablábamos de un proyecto patrio) que no ha podido encontrar una relación directa entre el consumo abundante de alimentos cocinados con aceite de girasol o de oliva y el aumento del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. 

Evidentemente esto no significa que ahora podáis comer todos los fritos que queráis sin riesgo para vuestra salud. De hecho, el estudio matiza que esta relación existe con los alimentos cocinados con aceites de oliva y girasol, muy usados en todos los países mediterráneos, pero no con aceites refinados empleados en la mayoría de países. Además, no solo importa con qué se fríe el alimento, sino también qué alimento se fríe: no es lo mismo freír verduras (pimientos, berenjenas, etc.), carne (filetes de ternera, lomo) o pescado, y ni que decir tiene que un chorizo frito es mucho menos saludable que unas berenjenas rellenas. 

Así que ya sabéis, seguid comiendo con cabeza, y mirando lo que coméis. Pero ahora sin tener tanto miedo al aceite de oliva, pues os hará mucho más bien que mal. 

Fuente | Muy Interesante

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